Gracias a la pluma natural de mi vieja para presentar los diferentes momentos de nuestra vida... Khali, o Coco como me gustaba llamarte, te AMAMOS.
Siempre será un 6 de setiembre.
Cuando abrí la puerta y te ví parado ante mí cargando con amor y dolor profundo el cuerpo de Khali envuelta en tu sábana de niño, te sentí frágil, desencajado pero enorme varón a todas luces.
Hijo de mi vida, tomaste la decisión correcta, una que se toma cuando no se desea ver sufrir más a quien se ama.
Sos mi orgullo, ves la vida a través de ses corazón gigantesco y fuerte y durante estos quince últimos días te pusiste al hombro una familia enferma, a pesar de vos mismo haber salido de un delicado episodio de asma.
Desde que Khali enfermó no dormiste por velar sus negras noches de sufrimiento, te mudaste a un sillón donde reposabas tu largo cuerpo contraído y maltrecho por la incomodidad.
Sufriste en silencio la tortura de verla decaer día a día, empeñado en sacarla adelante de una y mil maneras, siempre al pendiente de sus medicamentos y visitas médicas.
Tu padre y tu hermano, atados de pies y manos por la incomprensión de la realidad y yo, la pragmática y desesperada observadora de una vida valiosa, querida, noble, que se fue apagando hasta dejarnos en la oscuridad letal de su partida.
Sí, murió mi hija, murió tu hermana.
Dios te bendiga Germán. En tus brazos se durmió y vivió las seis peores horas de su vida, inmerecidas para los 12 hermosos años en los que nos regaló su amor a raudales.
Dios perdone al “veterinario” incompetente que nos mintió descaradamente quince días, “Doctor”? Cocconi, que nos recomendó un “ventilador” para que mi hija pudiera respirar cuando en realidad tenía un pulmón lleno de agua y sangre. Nos robó el bolsillo y las esperanzas.
Dios bendiga al Doctor Fabio Di Giovanni y su excelente cuerpo de almas nobles que antes de llegar a la Eutanasia agotaron todos los recursos para salvar su vida.
Me permito dejarte amada Khali lo último que mamá te escribió en la clase de italiano, sin imaginar que sería tu epitafio:
“Abbiamo quattro cani, figli del cuore.
Sono per noi la più bella compagnia nella vita.
La più grande, Khali. A dodici anni, lei è venuta appena quaranta giorni dopo la nascita, d’un paese vicino, Pavón Arriba. Lei è vero una dama con tutte le lettere, è il gioiello della casa...”
La casa está llena de tu presencia!!!
Siempre será un 6 de setiembre.
Cuando abrí la puerta y te ví parado ante mí cargando con amor y dolor profundo el cuerpo de Khali envuelta en tu sábana de niño, te sentí frágil, desencajado pero enorme varón a todas luces.
Hijo de mi vida, tomaste la decisión correcta, una que se toma cuando no se desea ver sufrir más a quien se ama.
Sos mi orgullo, ves la vida a través de ses corazón gigantesco y fuerte y durante estos quince últimos días te pusiste al hombro una familia enferma, a pesar de vos mismo haber salido de un delicado episodio de asma.
Desde que Khali enfermó no dormiste por velar sus negras noches de sufrimiento, te mudaste a un sillón donde reposabas tu largo cuerpo contraído y maltrecho por la incomodidad.
Sufriste en silencio la tortura de verla decaer día a día, empeñado en sacarla adelante de una y mil maneras, siempre al pendiente de sus medicamentos y visitas médicas.
Tu padre y tu hermano, atados de pies y manos por la incomprensión de la realidad y yo, la pragmática y desesperada observadora de una vida valiosa, querida, noble, que se fue apagando hasta dejarnos en la oscuridad letal de su partida.
Sí, murió mi hija, murió tu hermana.
Dios te bendiga Germán. En tus brazos se durmió y vivió las seis peores horas de su vida, inmerecidas para los 12 hermosos años en los que nos regaló su amor a raudales.
Dios perdone al “veterinario” incompetente que nos mintió descaradamente quince días, “Doctor”? Cocconi, que nos recomendó un “ventilador” para que mi hija pudiera respirar cuando en realidad tenía un pulmón lleno de agua y sangre. Nos robó el bolsillo y las esperanzas.
Dios bendiga al Doctor Fabio Di Giovanni y su excelente cuerpo de almas nobles que antes de llegar a la Eutanasia agotaron todos los recursos para salvar su vida.
Me permito dejarte amada Khali lo último que mamá te escribió en la clase de italiano, sin imaginar que sería tu epitafio:
“Abbiamo quattro cani, figli del cuore.
Sono per noi la più bella compagnia nella vita.
La più grande, Khali. A dodici anni, lei è venuta appena quaranta giorni dopo la nascita, d’un paese vicino, Pavón Arriba. Lei è vero una dama con tutte le lettere, è il gioiello della casa...”
La casa está llena de tu presencia!!!


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