Hace bastante tiempo que intentaba ponerle un título a una serie de pensamientos y sentimientos que me rondan por la cabeza (y el corazón si es el órgano de los sentimientos)…
Les puedo robar unos minutos? Gracias.
Hoy, conversando como todos los mediodías con mis padres llegaron a mi cabeza dos conceptos que me hicieron ruido: ser y pertenecer…
Durante los últimos 3 o 4 años una serie de acontecimientos me chocaron bastante, especialmente desde el punto de vista religioso (no espiritual, que será tema de otro escrito)
Una catarata de desilusiones con los representantes de mi “iglesia” y los actos de las autoridades de la misma me hizo reflexionar constantemente esta cuestión del SER y el PERTENECER. Demasiadas injusticias, mentiras, tapaderas, negociados, abandonos, prepotencia pero por sobre todas las cosas SOBERBIA y PEDANTERÍA marcaron a fuego mi sentimiento de pertenencia institucional.
Hereje me han dicho unos, apóstata otros por no mostrarme sumiso y cabizbajo ante los atropellos de algunos “curas”… por qué? Por pensar diferente? Por sentir que el mundo no debe adaptarse a una institución y si una institución abrirle las puertas al mundo? Por pensar que no es un logro en tres años de párroco cambiar tres veces de auto cuándo ninguno de esos vehículos está al servicio de la comunidad? Por sentir que por encima de toda estructura está Dios y que sólo a él le debo respeto y amor incondicional?
Si por haber recibido con profundo amor, mío y de mis padres y abuelos, los sacramentos de la Iglesia Católica SOY católico, pues entonces así lo SOY, pero eso no me obliga desde ningún punto de vista a aceptar las incongruencias y maltratos de una Institución plenipotenciaria, entonces me doy cuenta que no PERTENEZCO (aparte fui hechado literalmente por un prototipo de cura)…
Al fin de cuentas mi compromiso de FE es hacia Dios y su Santa Madre (María, no la Iglesia). Soy de ellos por convicción y fe… pero hoy con tranquilidad puedo decir que ya no pertenezco de corazón a la institución que decidió hacer oídos sordos a la verdad y aceptar a la mentira como la voz oficial.
Soy Católico, pero no Pertenezco a la Institución. Un triste resumen no?
Les puedo robar unos minutos? Gracias.
Hoy, conversando como todos los mediodías con mis padres llegaron a mi cabeza dos conceptos que me hicieron ruido: ser y pertenecer…
Durante los últimos 3 o 4 años una serie de acontecimientos me chocaron bastante, especialmente desde el punto de vista religioso (no espiritual, que será tema de otro escrito)
Una catarata de desilusiones con los representantes de mi “iglesia” y los actos de las autoridades de la misma me hizo reflexionar constantemente esta cuestión del SER y el PERTENECER. Demasiadas injusticias, mentiras, tapaderas, negociados, abandonos, prepotencia pero por sobre todas las cosas SOBERBIA y PEDANTERÍA marcaron a fuego mi sentimiento de pertenencia institucional.
Hereje me han dicho unos, apóstata otros por no mostrarme sumiso y cabizbajo ante los atropellos de algunos “curas”… por qué? Por pensar diferente? Por sentir que el mundo no debe adaptarse a una institución y si una institución abrirle las puertas al mundo? Por pensar que no es un logro en tres años de párroco cambiar tres veces de auto cuándo ninguno de esos vehículos está al servicio de la comunidad? Por sentir que por encima de toda estructura está Dios y que sólo a él le debo respeto y amor incondicional?
Si por haber recibido con profundo amor, mío y de mis padres y abuelos, los sacramentos de la Iglesia Católica SOY católico, pues entonces así lo SOY, pero eso no me obliga desde ningún punto de vista a aceptar las incongruencias y maltratos de una Institución plenipotenciaria, entonces me doy cuenta que no PERTENEZCO (aparte fui hechado literalmente por un prototipo de cura)…
Al fin de cuentas mi compromiso de FE es hacia Dios y su Santa Madre (María, no la Iglesia). Soy de ellos por convicción y fe… pero hoy con tranquilidad puedo decir que ya no pertenezco de corazón a la institución que decidió hacer oídos sordos a la verdad y aceptar a la mentira como la voz oficial.
Soy Católico, pero no Pertenezco a la Institución. Un triste resumen no?
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